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Título : La misericordia divina
Autor : Melendez Castañeda, Fernando
Piña Díaz, Andrez
Palabras clave : Misericordia
Fecha de publicación : 2019
Editorial : Universidad Católica de Trujillo Benedicto XVI
Resumen : Movido por el año de la misericordia que estamos viviendo, y por los diferentes acontecimientos que la humanidad está pasando en estos últimos tiempos. Queremos juntos, ahondarnos en este gran misterio de la misericordia divina y así descubrir mejor lo que Dios es en su escencia para la humanidad entera. Pues, no solo es hablar de la misericordia como una simple palabra o teoría, sino que debemos vivirlo y experimentarlo constantemente en la vida cotidiana. Ante tal realidad, debemos descubrir en la Biblia, en el Magisterio y en los sacramentos, esa verdadera cara divina de Dios; como no, en las obras de misericordia, que cada día en las cosas ordinarias se debe ejecutar para con el prójimo que nos necesita. Por eso, el trabajo se encuentra dividido en tres capítulos que nos permitirá ver de cerca y con mayor claridad la misericordia divina. El primer capítulo, se centró en: “Dios es misericordioso”. En ello, se aclararon algunas interrogantes que el Cristiano moderno se plantea acerca del origen de la palabra “misericordia”, ya que a menudo, se escucha hablar de ese termino, tan usado por los pontifices. Desde el punto de vista bíblico, centrada en el Antiguo Testamento, donde Dios se reveló y reveló su misericordia, a pesar de que la humanidad y el pueblo se alejaba de Él. Ante la realidad del pueblo de Israel, jugaron un papel muy importante los patriarcas, los jueces, los reyes y los profetas, que transmitieron la misericordia de Dios al pueblo reunido. De esta forma, el Nuevo Testamento presenta al Hijo de Dios, encarnado como hombre en el seno de una humilde familia de Nazaret. Con la encarnación de su Hijo, Dios visita a su pueblo trayendo el Reino esperado y con ella, la presencia real de su misericordioso divina. Por eso, todas las acciones que el Hijo realiza, reflejan las acciones divinas del Padre y de esa manera nos muestra su cercanía y su amor a la humanidad entera. Siguiendo esa línea, el segundo capítulo, cogió como materia de estudio el Magisterio, para desarrollar dicho capítulo. Así mismo, se estudiará y se desarrollará los escritos de los papas del siglo XX y XXI. Entre ellos, se encuentran, los grandes pontífices: San Juan XXIII, Pablo VI, San Juan Pablo II, con sus encíclicas; Dives in misericordia, Reconciliatio et Penitentia, Redemptor Hominis, que nos muestran a través de estos documentos oficilaes, el amor de Dios a la humanidad y a todos los hombres de buena voluntad. Junto a ellos, se encuentra el papa Benedicto XVI, con su encíclica Deus caritas est (Dios es amor), y su santidad el Papa Francisco, hablando a todo el mundo, por medio de sus escritos, homilías y catequesis, sobre la misericordia divina. En esta misma sección, podemos ver la misericordia en los sacramentos de iniciación cristiana y de curación. Por eso, es oportuno que el tercer capítulo ponga su mirada y toda práctica en las obras de misericordia corporales y espirituales. Para que de esta forma, podamos todos manifestar, experimentar, compartir y vivir lo que se habló en los dos capítulos anteriores. Puesto que desde el inicio de la creación del mundo, hemos sido formados y creados, para ser el retrato perfecto de Dios, para que, por medio de estas prácticas de misericordia, podamos reflejar su imagen misericordiosa, brindando al prójimo nuestro servicio desinteresado. Las obras que los seres humanos podemos poner en práctica, ya sean creyentes o no creyentes, hombres y mujeres y de cualquier parte del mundo, son los siguientes: acompañar a los que sufren en el cuerpo, brindar alimento al que lo necesita, dar de beber al sediento, acompañar al encarcelado, vestir al que se encuentra desnudo, brindar hospedaje al pergrino y dar cristiana sepulture al que fallece. Y seguido a ello, se encuentran las obras de misericordia espirituales que son: enseñar, aconsejar, corregir, perdonar, consolar, tener paciencia, orar por los vivos y difuntos. Por medio de estas obras, podemos mostrar y revelar el rostro del Padre misericordioso en nuestro entorno familiar y social, a pesar de que nos encontramos viviendo en un mundo donde a simple vista, el mal es más fuerte que el bien y que nuestra historia está teñida de sangre y de pecado. En todos estos acontecimientos alegres y tristes que la humanidad pasa, Dios está actuando siempre. Podemos decir, que el mundo y la historia es el lugar del trabajo de Dios que es capáz de eliminar las cosas malas, con su inifito amor divino, y el mal accionar del hombre, con el arrepentimiento, los tropiezos con su sola fueza, la tristeza en alegría, el desorden, con el orden, lo manchado con la pureza. Dios, es el único Ser que es capáz de hacer regresar nuestra transparencia a su estado natural, tanto de las manos y del corazón que se mancharon por los malos actos, sólo porque ama infinitamente al hombre y ese amor, es mucho más grande que las faltas que se cometen a menudo.
URI : http://repositorio.uct.edu.pe/handle/123456789/657
Aparece en las colecciones: Teologia

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